LA PREOCUPACIÓN DE UNA MADRE

Juan después de haber salido un ratito con los chavales del barrio, llego a casa a una hora relativamente normal para ser sábado, sobre las tres y media o cuatro menos cuarto, él era un chico que no solía llegar tarde era bastante responsable, y más sabiendo  lo que a su madre la había pasado ya con su hermana mayor. Esa madrugada Juan decidió llegar con extrema precaución puesto el muchacho había bebido un poquito, no estaba ebrio, pero el chico ya empezaba a notar pequeñas dificultades en su marcha y dialecto, así pues Juan, llego a su hogar introduciendo la llave de la puerta con extrema precaución y delicadeza, haciendo un ligero movimiento con la mano hacia la derecha y empujando la puerta muy ligeramente para que se abriera, una vez abierto se introdujo en casa muy sigilosamente para provocar el menor ruido posible y que María, que así se llamaba su madre, no se despertara, María , que hacía dos años que se había quedado viuda, era una mujer a la que la costaba dormir y Juan lo sabía por eso entró a casa de esa manera hasta que se dirigió a su habitación, una vez que llego, suspiro y saco aire de la boca como muestra de alivio.

Cuando Juan estaba presto a quitarse la ropa y ponerse el pijama, oye un ruido fortuito el cual le propinó un gran susto, era María con cara de recién levantada y marcas en el rostro con rayas pronunciadas.

_Uy que susto me ha dado madre, ¿qué hace levantada?, ¿he hecho mucho ruido?

_No, -contesto muy escuetamente- ¿dónde has estado? ¿con quién has ido? ¿por qué hueles a vino? ¿por qué has tardado tanto?, tu no lo sueles hacer.

_Vera madre, he estado con los chicos del barrio en la Taberna de Teodoro, ya sabe que a nosotros no nos gusta hacer gran gasto en bebida, por eso hemos ido allí, un sitio cómodo y barato, eso sí con el vino bastante rancio, por eso le solemos decir que nos lo mezcle con cola vamos lo que los vascos llaman un calimotxo, como vera he estado en el mismo barrio hasta que he decidido volverme a casa, pero no era mi pretensión despertarla, perdóneme.

_No hijo si tú no tienes la culpa, ya sabes que con la muerte de tu padre y la mala vida que me ha dado tu hermana, pues resulta que no he dormido nada.

_Ande échese y duerma tranquila que ya he llegado.

_Ahora voy, ¿te ayudo en algo?

_A qué, si yo ahora me cambio y me meto a la cama <<no necesito ayuda para cambiarme ni para meterme en el sobre, no vengo borracho ni drogado, creo>> – pensó Juan, que ya casi con tantas preguntas y tan rápidas empezaba a dudar.

Así pues, María se dirigió a su habitación y cerró la puerta, mientras que Juan empezó a desvestirse y a colocarse su pijama de franela para que le diera más calorcito, destapo la cama y dentro de ella se metió, pasaron unos tres minutos y se dio cuenta de que por el baño no había pasado, y el pobre Juan se levantó bastante agitado, se incorporó y hacía el aseo se dirigió con rapidez, en la parte derecha de su habitación estaba la de su madre, y cuando ya había andado unos metros oyó como si alguien le seguía, giro la cabeza hacia atrás y vio a su madre con su pijama con las mangas largas y su faz con las marcas en el rostro de recién levantada que allí continuaban, Juan se volvió a  asustar, pero este viaje pego un pequeño brinco hacia la izquierda teniendo que poner la mano junto a la pared para poder sujetarse del susto que le había dado.

_ ¿Qué haces?

_Que me has asustado mama –dijo Juan un poco crispado ya

_¿Adónde vas?

_A orinar –la crispación máxima parecía que ya se acababa de acumular

Juan que tenía por costumbre el sentarse para miccionar se bajó los pantalones y en el wáter se sentó mientras María en la puerta se quedó mirándole y diciéndole.

_ ¿Y qué tal te lo has pasado?

_Bien madre, muy bien –contesto Juan ya con aire irritado

_Menudo hijo como te pones, yo solo pregunto

_Ya lo veo ya – volvió a contestar Juan bastante indignado, puesto que su madre le hablaba mientras él estaba en el servicio, cosa que a Juan no le gustaba, ella lo llevaba haciendo desde que perdió a su marido, era como si fuera que a Juan se le fuera a tragar el wáter

_Anda vete a dormir madre, que ahora mismo voy yo, con el sueño que llevo…

_Sí hijo sí, no te preocupes que ahora mismo me voy

María se volvió a su cuarto y Juan cuando termino resoplo, se subió el calzoncillo y los pantalones y acto seguido se echó a la cama pensando <<mañana será otro día, espero que no me dé la vara cada dos por tres, pero si lo hace nada podré hacer, ala a planchar la oreja se dice>>.

 

 https://http16498.wordpress.com/

 

PERIS

 

 

 

 

 

Anuncios

10 comentarios sobre “LA PREOCUPACIÓN DE UNA MADRE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s