MUCHO RESPETO PARA LAS PERSONAS MAYORES

Estaba sentado en el banco con su cachaba entre las piernas, su chaleco negro y su típica boina, solitario como siempre, pensativo y con la cabeza gacha, todos los días y a la misma hora allí se encontraba, me resultaba un personaje curioso al cual siempre divisaba desde mi ventana. A simple vista me resultaba muy extraño que una persona tan mayor estuviera siempre tan solitario, como abandonado, hasta que un día me decidí a bajar para hablar con él y saber el porqué de la rutina de cada jornada, también llegue a pensar que quizás mi acción fuese demasiada descarada y tal vez él se sintiera incomodo, pero me dio la sensación que el pobre hombre acaso necesitaba una buena conversación o realidad fuese yo el que precisara una buena reunión.

Me cambié de ropa, me quité el pijama y me puse unos vaqueros combinados con una camisa a cuadros y zapatos de color pardo, acto seguido y sin ningún reparo bajé a la calle, crucé la carretera y me dirigí directamente hacia el banco situado enfrente de mi casa y donde el buen hombre estaba como siempre erigido, le dije:

_Buenas tardes buen señor, le llevo observando desde mi casa –señalando con mi brazo hacia mi ventana, durante muchos días y como veo que usted está tan solitario, me he tomado el descaro de bajar con usted simplemente para hacerle compañía.

El señor levanto despacio la cabeza mirándome a los ojos directamente, él tenía los ojos oscuros y muy brillantes, como si hubiera estado llorando unos minutos después de que hubiera llegado, el personaje tenía una pequeña chepa la cual desde mi casa no se divisaba <<en que habrá trabajado este buen hombre para tener esta renga así>>, pensé al instante.

_Buenas tardes chaval, muy avispado eres, observando a la gente desde tu ajimez, ¿Qué deseas?

_Nada especial buen señor, solo que le veo aquí todos los días y había dicho voy a hacerle compañía

_ ¿Cuántos años tienes mozalbete?

_Menos que usted seguro, no me quedaran muchos años para llegar a los cuarenta

_Todavía eres joven amigo, si me permites utilizar este termino

_Pues claro señor, claro que se lo permito, después de haber estado tanto tiempo observándole es de la mejor manera para nombrarme, pero me llamo Juan, y usted ¿Cómo se llama?

_ Yo me llamo Faustino, ese es el nombre que me pusieron mis padres

_Le noto triste, apenado, como si hubiera estado llorando ¿Qué le ocurre si se puede saber?

_Nada chaval cosas de mayores, no lo entenderías

_Perdone quizás este preguntando de más, pero sí me gustaría poderle ayudar, ha sido mucho tiempo observándole y me pica la curiosidad, sé que algo le pasa y en casa no me podía quedar, su mirada le delata –dijo juan intentando indagar

_Pues mira criatura, llevo dos años viniendo a este mismo lugar simplemente para recordar a mi querida mujer, justo los años que ella murió, en este banco la conocí, en este banco la besé y aquí justo donde estamos tu y yo la pedí matrimonio, todavía no lo he logrado superar y como veras y notaras aquí la vengo a llorar

Una vez contado todo esto Juan se quedó muy afligido, y de primeras no supo que contestar, pasaron cinco segundos interminables que al propio juan le dio tiempo de hasta auto flagelarse, fue tanto la curiosidad del chaval que ahora se había dado cuenta de que se había metido donde nadie le llamaba, pero, aun así, el muchacho se dio cuenta que Faustino necesitaba un amigo como él mismo había dicho, una conversación, alguien que le acompañe y la conversación siguió

_Lo siento mucho Faustino, de verdad, llevo tanto tiempo observándole que es como si fuera de mi familia, perdone que le pregunta, pero ¿de que murió su mujer?

_Ah, no te preocupes, ya lo he soltado y bien a gusto me he quedado, se murió de esta enfermedad que parece que nos vamos a morir todos, cáncer Juan, cáncer de colon, pero te aseguro que murió feliz, con mucho dolor, pero feliz, se murió en mis brazos –Faustino por fin lo dijo, pero le quedaba más cosas que contar y ya suelto y viendo que Juan le daba confianza prosiguió.

_Y ahora mis dos hijos me quieren llevar a un asilo para despreocuparse de mí, sé que soy mayor, tengo ochentaicinco años, pero como te estarás dando cuenta estoy en mis cabales, he trabajado siempre como un mulo, haciendo vagones para los trenes, por eso habrás notado lo de mi pequeña joroba, y creo que no me merezco esto. Mis hijos se quieren deshacer de mí o al menos eso es lo que siento.

_No se preocupe Faustino, tengo una idea, si a usted le llevan a un asilo, no estará solo, yo siempre estaré allí, no le fallare, se lo juro.

Una vez terminada la conversación, cada uno se fue a su respectiva casa, juan se asomaba todos los días y cuando a Faustino veía bajaba para dar una parlada, hasta que un día Faustino le dijo que sus hijos ya habían decidido el asilo y que mañana no le vería en el banco.

Faustino estuvo interno en un asilo al cual sus hijos solo le iban a visitar una vez al mes y el mismo día los dos juntos, pero juan iba todos los días incluidos sábados, domingos y festivos, le contaba muchas historias de su trabajo y le hablaba mucho de su mujer a la que siempre amo con locura y una enfermedad les separó, hasta que un día juan al entrar en el asilo una enfermera le dijo

_Siento mucho lo de su padre

_¿Cómo?, ¿mi padre?

_Sí, Faustino

_ ¿Se ha muerto?, no puede ser, y no era mi padre, era como mi padre.

ESTE ESCRITO ESTÁ DEDICADO A TODAS LAS PERSONAS MAYORES A LAS QUE DEBEMOS CUIDAR, ADEMAS AÑADO UNA CANCIÓN DE UNOS DE MIS GRUPOS PREFERIDOS QUE HABLAN DEL TEMA ESPERO QUE OS GUSTE QUE LO DUDO.

 

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15 comentarios sobre “MUCHO RESPETO PARA LAS PERSONAS MAYORES

  1. Fantástico relato, me has recordado un tiempo en los que yo me sentaba con mi abuelo y nos pasábamos horas y horas hablando o más bien yo me pasaba escuchándolo jamas me canse de hacerlo y ahora soy yo el que habla con él y de él, sigo sin cansarme. Un abrazo.

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  2. Grata sorpresa me he llevado al observar que has optado por dejar las mayúsculas relegadas a un segundo plano. El relato, a pesar de que se evidencian algunos errores que imagino son debidos al desconocimiento y no por falta de interés, me ha hecho ir visualizando la escena como si se tratase de una película, lo cual son puntos a sumar para el narrador. Por otro lado, he observado, entre otras cosas, que utilizas el guion bajo en lugar de la raya, que es lo correcto. Desconozco si escribes directamente desde la aplicación de Wordpreess o en Word, y es por ello que te voy a explicar cómo puedes colocar el signo adecuado tanto en los diálogos como para cualquier texto que insertes un inciso, aunque en el último caso podrías valerte de las comas o de los paréntesis.
    Si lo haces desde Wordprees, haz clic sobre el símbolo que parece una herradura, después eliges la casilla sexta de la tercera fila; y si lo haces en Word, pulsa a la vez las teclas CTRL y ALT (ambas ubicadas a la izquierda en la parte baja del teclado) sin levantar los dedos haces clic sobre el signo menos, el cual está ubicado en la parte de arriba del teclado, a la derecha.

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  3. Es un gran relato Perís, para los que vamos cumpliendo años la soledad es una amenaza constante. Muchas gracias por acordarte de los que ya esperan poco de la vida. Estar tranquilos, salir de paseo y ese pequeño triunfo que supone cada día esquivar el dolor. Un abrazo tan grande, como tú.

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  4. Qué bueno que escribes sobre este tema. Mi madre está en un asilo porque tiene Alzheimer y la visito con frecuencia. Pero me doy cuenta de que hay algunos viejitos que nadie los va a ver. Es una pena muy grande, porque la vejez es muy solitaria. Muy buen relato, Peris.

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